9/11/2018

COMPLEJIDAD Y POLÍTICA EN EDUCACION

COMPLEJIDAD Y POLÍTICA EDUCATIVA 
José Manuel Castelblanco Arenas 

Ante una crisis en el sistema educativo tenemos que aceptar que las políticas educativas tienen poca relevancia en el funcionamiento o desarrollo de un territorio, cuando funcionan más como servicios y herramientas, que como estrategias de desarrollo. Seguimos con la percepción de Piaget cuando señalaba en 1965 que los ministerios de educación no tienen el respaldo científico y técnico que tienen otras actividades como la salud pública, la agricultura o la industria. El gasto en investigación educativa representa una porción muy pobre de lo que el mundo gasta en investigación para la defensa o la seguridad.
 Iniciamos esta reflexión partiendo de lo que plantea Pérez Lindo cuando indica en su libro para que educamos hoy.Toda educación es política en el sentido que tiene que ver con la ciudadanía de los actores sociales. Pero esto no significa que toda educación tiene que estar subordinada a la política de un Estado, de un partido o de una religión. Este es un debate que aún no está cerrado. De hecho, en muchos países del mundo es el estado (a veces como expresión de un partido o de una religión) el que tiene el monopolio absoluto de la educación. Por lo tanto, tiene el poder hegemónico para inculcar las creencias que considera indispensables para la identidad nacional y social. Este modelo “identitario” implica necesariamente una imposición autoritaria que limita o niega la libertad de pensamiento" cuando hablamos de cris en el sistema educativo y tenemos en cuanta la anterior afirmación de Perez Lindo es una invitación a pensar y discutir sobre qué efectos está teniendo la educación en nuestro territorio y si estas políticas son las necesarias para el desarrollo de las regiones.
Gladys Giraldo Montoya, hace un análisis de la política educativa a partir Edgar Morin en donde afirma que: El Método I (1999) asume la radicalidad de esta crisis, la crisis de la sociedad, la crisis de la humanidad desde el nivel radical de la teoría. La humanidad necesita una política, esta política necesita una antropo-sociología, la antropo-sociología necesita articularse a la ciencia de la naturaleza y finalmente esta articulación requiere una organización en cadena de la estructura del saber”. una estructura que debe ser entendida desde la profesión y la práctica docente que cubra las necesidades y expectativas de las comunidades, una política contextualizada, adaptada e implementada por la comunidad académica representativa de cada territorio. 
           El análisis a una política educativa fundada en  la complejidad  parte de entender que ‘La distancia entre el discurso que genera un contexto político-educativo diferente y nuestra propia experiencia y tradición teórica educativa, es un estímulo no sólo para reinterpretar nuevos esquemas, sino también para comprender las consecuencias de la forma como presentamos e interpretamos la cultura y el conocimiento en los distintos niveles de la educación, en los esquemas mentales que colonizan las mentes de investigadores, docentes y administradores de la educación.
Dado que la afinidad del discurso educativo entre gestión de la cultura organizativa, la reconceptualización del trabajo docente y el discurso de la calidad, pone de manifiesto la peculiar versión de un triángulo de dominación (legitimidad, cultura y disciplina) en que el discurso del mercado, la eficiencia y la calidad está liderando la reestructuración de la organización educativa en Colombia bajo las condiciones de la postmodernidad, entonces es la calidad de la educación la categoría que nos permite comprender desde los operadores lógicos la dinámica de dicho proceso.
Es fundamental identificar cómo en la regulación del saber legítimo se conjugan el conocimiento con la sociedad y su estado con una relación medio-fin; lo que hace a un saber legítimo es su capacidad para conjugar la teoría y la práctica a través de un metadiscurso en el que las instituciones que administran dichos saberes puedan ser percibidas como el producto de lo que denominamos misión.
Un problema de legitimación surge cuando se hace especialmente difícil justificar tanto la estructura como la función social de una organización, y con ello, el contenido y los fines de las prácticas que en ella se realizan. Un problema de legitimación surge cuando se hacen escasos, o se deterioran desde el punto de vista de su validez sus recursos sin sentido (caso programa ser pilo paga), es decir, las representaciones y los valores en que se sustentan y en que se amparan el reconocimiento de dicha organización, su discurso y las expectativas de legitimidad de su misión. El principio de Pertinencia por su carácter multidimensional es el que nos permite abarcar el amplio espectro del problema de la legitimidad.
No se trata de formularse preguntas, sometiéndose al principio de razón, sino de prepararse para transformar de manera coherente las formas de escritura, la escena pedagógica, los procedimientos de interlocución, la relación con las demás disciplinas, con la institución en general, con su exterior y con su interior, en esto se fundamenta el pensamiento complejo que invita a el trabajo interdisciplinar que permite la confluencia de múltiples perspectivas que bien dirigidas o interpretadas dan la posibilidad de minimizar el error y cumplir con la misión de la educación. 
El método propuesto desde las teorías de Edgar Morin de los tres operadores lógicos de la complejidad, traza el surgimiento de un modelo de interpretación que hace de la cuestión de la legitimidad su eje central, sobre este eje giran las tres dimensiones del cambio social actual que se consideran fundamentales: la cultural, la socioeconómica y la organizativa. Cada una de ellas define una línea de ruptura respecto a las formas de pensar el mundo, producirlo y organizarlo que han venido caracterizando a la ideología y a la vida social de la modernidad y, en particular, a la forma de pensar, producir y organizar la educación.
Conocimiento pertinente. ¿Quiénes somos? ¿Dónde estamos? ¿De dónde venimos? ¿Para dónde vamos? Son las preguntas que vinculan el conocimiento a la duda, reflejan la actitud para afrontar los problemas fundamentales de nuestra propia condición y de nuestro propio tiempo y la actitud para vincular los saberes particulares en un contexto global.
Los conceptos de razón, de razón científica y de racionalidad son tópicos obligados en el debate sobre el conocimiento. La discusión contemporánea en torno al conocimiento, exhibe su compromiso en las variadas formas de entenderlo, resultando imprescindible, el análisis de los criterios que se esgrimen para defender una u otra postura. Cuando nos preguntamos acerca de cómo se construye el conocimiento, a lo que nos referimos es a cómo se está pensando, desde dónde, hacia dónde, por qué y para qué construimos conocimiento; lo que representa un compromiso tanto epistémico como ético.
Lo que se está buscando no es la correspondencia de un concepto con la realidad, lo que está en juego es la propia construcción de la realidad en la que toman parte los conceptos, las ideas, las intuiciones, los prejuicios, etc. Pues en la educación no sólo se transmiten contenidos y códigos, sino también lógicas del conocimiento no siempre reveladas, recortes de realidad que en ocasiones sólo permiten pensarla de determinada manera; lógicas que se imponen anticipadamente, al sujeto cognoscente; no sólo la agenda de temas a conocer y las formas de abordarlos, sino incluso lo que es y lo que no es pensable.
Es por eso que de las imbricaciones emanadas desde cada una de las categorías de análisis (en perspectiva compleja), la educación se implica en la necesidad de dos elementos claves que son:

- Reformar el pensamiento, es decir, resolver el hiato clásico de la epistemología (la fatiga del método científico en las ciencias sociales).

 - Generar instituciones educativas capaces de dar salida a esa reforma y por supuesto políticos ágiles que ayuden en esa reforma. Educadores y políticos que capaciten para situar al individuo en la multidimensionalidad de lo real.
La educación no puede estar separada de la antropología, porque el ser humano es un ser multidimensional y mentalmente es locura y razón, bondad y maldad. De allí se desprende la adopción de los diferentes niveles educativos a una sociedad de cambio; una sociedad que tiene nuevos contenidos para los que aún no hay teoría, ni concepto.
Observando el contexto de la burocratización y politización de la administración educativa, la incongruencia entre las distintas filosofías de la educación propuestas y entre los ideales (a nivel internacional y nacional), las políticas, la aplicación de esas políticas y el quehacer cotidiano dentro de las aulas; así mismo, los diversos niveles de asimilación de los cambios o las antiguas y nuevas formas de discriminación y exclusión, por ejemplo, que genera el llamado "techo informático", o el desempleo creciente; las exigencias de las agencias que orientan la educación (tanto de orden internacional como de orden nacional) se centran de manera prominente en el tema de la calidad. Este concepto sugiere diversas imágenes, que van desde las que ofrecen las nociones filosóficas, hasta las que se centran en la evaluación de los recursos materiales concretos, polarización que se convierte en agravante del problema.
Por ejemplo, hoy esas exigencias que determinan para las IES la necesidad de formulación de políticas relacionadas con la calidad, acceso y permanencia; políticas referidas a ciencia y tecnología; políticas con respecto a pertinencia y responsabilidad social y políticas sobre financiación, gestión y gobierno. Prueba de la politización del escenario educativo cuya reducción nos obliga a problematizar sobre las incidencias apócales en el fenómeno educativo.
Por su parte, el significado "educación" ha adquirido connotaciones diferentes a lo largo de diversas épocas, y en las diferentes culturas. Nuestra cultura occidental contemporánea, es una cultura industrial que ha desembocado, al final del siglo XX, en conceptos de modernización, globalización y competitividad. En esta cultura el concepto de educación responde, por una parte, a las cualidades propias de su compromiso con el desarrollo humano, y por la otra, a las exigencias coyunturales del desarrollo sociocultural industrial.
Se teje pues una imbricación entre la educación como una praxis social y la educación como un recurso del estado, obligando a determinar la naturaleza y el origen de los "intereses" de los indicadores de calidad en la educación superior.
Así como la sociedad contemporánea se caracteriza por ser una sociedad abierta, plural y compleja, también lo es la educación. Para poder comprender la variedad de factores, elementos, agentes, dimensiones y niveles que la integran, se han tenido que construir enfoques metodológicos tales como el estructuralismo, el estructural funcionalismo o el enfoque sistémico.
La complejidad plantea la necesidad de que, a partir de las disciplinas actuales, se reconozca la unidad y complejidad humanas reuniendo y organizando conocimientos dispersos en las ciencias de la naturaleza, en las ciencias humanas, la literatura, la filosofía y la ciencia mostrando la unión indisoluble entre la unidad y la diversidad de todo lo que es humano. Siendo la educación superior el actor y el escenario que pone en circulación el conocimiento científico, es necesario introducir y desarrollar un metapunto de vista sobre calidad de la educación que nos permita enfrentar la incertidumbre que el concepto mismo encierra, pues se viene configurando en el país como un bucle fines Vs  medios que podría ser resuelto si convertimos la categoría relación en el atractor que permita romper este bucle y pasar al círculo virtuoso de la relación espíritu Vs educación Vs mundo. Inscritos el uno en el otro, en una coproducción dialógica de la que participa cada uno de los términos y momentos del bucle.
 La Perspectiva Compleja frente a esta concepción y desde una hermenéutica viva plantea con los operadores recursivos, dialógico y hologramático una comprensión diferente de la calidad de la educación que podría sustituir la idea simple de certificación de la calidad, permitiéndonos concebir sus paradojas principales.
 "Habría que estudiar la simbiosis, rupturas, transmutaciones, metamorfosis noosféricas; habría que estudiar las migraciones y las epidemias de ideas; habría que estudiar, por último, sus senescencias, regulaciones, resurrecciones, sus muertes definitivas" (Morin 1998:156).
Los aportes del Pensamiento Complejo a la educación surgen de: la auto-eco-organización, en la cual, por medio de adecuadas ubicaciones en los contextos específicos, dentro de una actitud que asuma positivamente los principios de incertidumbre y de cuestionamiento, y gracias al aprovechamiento de la dialógico y la neguentropía que genera el desorden se promuevan niveles superiores de auto organización.
Esta búsqueda de verdad necesita la búsqueda y la elaboración de meta- puntos de vista (meta-puntos de vista que pueden traducirse en problemas como: tipo y campo de investigación en educación superior, criterios para la interacción con el microsistema y el exosistema; para la participación, para la comunicación y el diálogo en los diversos ámbitos del mundo de la vida, para la formación, para la reconstrucción del humanismo, para la generación del horizonte de futuro que se sueña) que permiten la reflexividad, que comporten, en particular, la integración del observador/conceptuador en la observación/concepción en el contexto mental y cultural que le es propio. Es una apuesta a todas las proposiciones que hablan del sistema e invitan a salirse de él.
 Se trata entonces de repensar y recrear una universidad que lea y participe en la producción de los textos cultural y académico, que plantee currículos mediados por estrategias de validación de amplia codificación y no sólo hipo codificadas, restringidas a unas pequeñas élites que pueden comprender e interpretar los planteamientos realizados. En una lectura del texto cultural, no se trata de academizar otros textos sino de actuar en ellos, de participar de ellos, además de investigarlos y producir sobre ellos. Dicha perspectiva implica lo que Morin llama enfrentar la inteligencia ciega y reconocer que es precisamente en el establecimiento de múltiples, diversas, dispares y por qué no, frágiles relaciones, donde pueden encontrarse otras formas de hacer ciencia, otras formas de hacer investigación, formas que de acuerdo con lo que se ha venido planteando, buscan establecer relaciones más que hallar oposiciones o relaciones disyuntivas y excluyentes como sería la elección entre investigación básica e investigación aplicada: "Aunque podría parecer obvio, vale la pena aclarar aquí que nada tienen que ver estos planteamientos con una intencionalidad explícita o implícita de desatender o relativizar las condiciones de rigor propias de cualquier investigación sea ella científica, tecnológica o de cualquier orden" (Morin 1998:114).
 Al reconocer a la sociedad como un laboratorio con múltiples posibilidades, la universidad misma se modifica, por ello se ha dicho que no es auto referida, sino que en la relación con otros actores sociales logra también fortalecer su imagen y su identidad. Si bien en su versión moderna tradicional se señalaba que la universidad era la casa de razón y que esa era su naturaleza, hoy se plantea que también otras instituciones, como actores sociales, tienen razón y son espacios de razón, la empresa, por ejemplo. Bien puede plantearse que son formas distintas de la razón y que a la universidad le corresponde la razón crítica, científica, tecnológica y ética. Y (aunque plantearlo es ya un atrevimiento) que a las demás instituciones les corresponde una razón más instrumental. Sin embargo, una separación tal ya no es posible, ni plausible, de alguna manera puede pensarse que buena parte de la denominada crisis de la universidad hoy tiene que ver con el privilegio que ha dado a la razón instrumental durante mucho tiempo. Privilegio que la ha llevado no pocas veces a responder a la lógica del mercado casi en exclusiva, es decir, a dejar y cimentar su proyecto en la señal de la oferta y la demanda del sector empresarial. De tal manera que los esfuerzos han estado centrados más en la perspectiva de un profesional empresarialmente competente que de un académico crítico y de un intelectual intérprete y participante socialmente.
 Los conceptos de razón, de razón científica y de racionalidad son tópicos obligados en el debate sobre el conocimiento. La discusión contemporánea en torno al conocimiento, exhibe su compromiso en las variadas formas de entenderlo, resultando imprescindible, el análisis de los criterios que se esgrimen para defender una u otra postura. Cuando se hace la pregunta acerca de cómo se construye el conocimiento, que hace referencia esa cómo se está pensando, desde dónde, hacia dónde, por qué y para qué se construye conocimiento; lo que representa un compromiso tanto epistémico como ético”.
 Otro aporte importante a lo que podría entenderse como una verdadera política educativa la plantea Juárez, J. Comboni, S.  En su investigación de donde creo importante entender que: La educación para el pensamiento complejo requiere de y conduce a la formación ciudadana participativa, propositiva e impulsora de políticas públicas beneficiosas para el conjunto de la sociedad; formación en libertad para brindar la posibilidad de participación en la vida pública, en la política, en la cultura, en la educación y en la vida del espíritu; atención a las demandas particulares y colectivas de los alumnos y alumnas, más allá de las normas de la socialización y de las competencias profesionales, de acuerdo con el nivel escolar. La educación en pensamiento complejo se constituye en una respuesta a las necesidades de los Sujetos, a sus incertidumbres, y a sus condiciones sociales bioantropoéticas. El pensamiento complejo y su consecuente formación para la comunicación intercultural y para la comprensión de la dimensión dialógico de la cultura contemporánea, dispone a los estudiantes a la tolerancia, la apertura y la aceptación de la diferencia, de la diversidad, de la distinción de género en un mundo globalizado, donde lo lejano está cerca de nosotros y lo cultural parece englobar a todas las sociedades disimulando las luchas por mantener la propia identidad. “El reconocimiento del Otro no puede separarse del conocimiento de uno mismo como Sujeto libre” (Touraine, 1998) en la era de la información y de la comunicación global, pero al mismo tiempo, como lo menciona Touraine “de desocialización y aislamiento”, provocada, incluso, por los medios cibernéticos de telecomunicaciones, en un fenómeno social que podríamos denominar “la presencia ausente”, cuando se prefiere chatear con alguien lejano que conversar con el que está a tu lado”.

Entender una política educativa desde la participación ciudadana en donde se entienda que la calidad de la educación depende de un modelo innovador en donde se prioricen las necesidades e interrogantes de los habitantes del territorio, es entender que se debe repensar las forma como se está educando y los modelos que se usan, es buscar la implementación de integrar al estudiante con su propia formación, es pensar en una autoformación guiada por expertos y mediado por el uso de nuevas tecnologías, pensar en una educación humanizada permeada por las posibilidades de un pensamiento complejo, una educación  restaurativa entendiendo este término como una educación con modelos educativas flexibles que permitan transformaciones no solo desde la conducta de los educandos sin desde los compromisos e identidades de con sus territorios.

9/07/2018

LA COMPLEJIDAD Y EL SISTEMA EDUCATIVO

LA COMPLEJIDAD Y EL SISTEMA EDUCATIVO
José  Manuel Castelblanco Arenas 
Romper paradigmas frente a una crisis de la educación debe entenderse como lo plantea Pérez Lindo cuando afirma que “En los modelos antiguos se buscaba una educación que procurara finalmente sabiduría, capacidad para comportarse de acuerdo a ciertos valores dentro de una sociedad dada. En la educación moderna se puso el acento en el conocimiento, en el dominio de disciplinas específicas. En la educación actual se intenta superar la fragmentación de disciplinas y de objetivos para procurar la formación de la inteligencia y de la afectividad, del individuo y de su socialidad, del pensamiento científico y de la creatividad artística, de la capacidad para pensar y de la capacidad para resolver problemas”.
Se parte de entender la crisis de la educación desde una mirada compleja en donde la educación es un sub-sistema fundamental en el desarrollo del complejo sistema social, subsistema afectado o influenciado por las diferentes mutaciones del territorio, entendiendo en territorio como el conjunto de elementos que identifican una sociedad (culturales, Políticos, económicos, religiosos, etc), para  Augusto Pérez Lindo “Los sistemas educativos han evolucionado en las últimas décadas adaptándose a los cambios del mundo a través de la diversificación, la expansión o la innovación. Pero pareciera imposible que una teoría de la educación pueda contribuir a racionalizar experiencias tan variadas”. evoluciones que no vemos reflejadas en los modelos implementados en muchos países latinoamericanos, donde se sigue dogmatizando sobre viejas teorías y la innovación es solo una palabra.
 Innovación que requiere entender los cambios de la sociedad contemporánea, entendida  esta sociedad en un mundo sin fronteras o lo que algunos autores identifican como la integración de la humanidad en una aldea global que implica la convergencia de distintas culturas en torno a modelos institucionales y planes de estudio que permitan generar una cultura de transformación constante en las formas como se esta construyendo el conocimiento, conocimiento  que permita en desarrollo de los diferentes territorios entendiendo sus propias realidades. 
Ante esta situación Pérez Lindo en su investigación indica “Aquí aparece la necesidad de fortalecer el campo teórico de la educación, la teoría pedagógica o como se la quiera llamar, no como una disciplina aislada ni como una yuxtaposición de disciplinas sino como un campo transdisciplinario con finalidades y objetivos determinados. Los fenómenos educativos están sujetos fácilmente a los discursos ideológicos y a todo tipo de opiniones, por eso la teoría de la educación necesita fortalecer la cientificidad de sus prácticas sin olvidar que se trata de un fenómeno donde intervienen factores políticos, culturales, sociales, económicos, etc”. Vemos en esta afirmación como el pensamiento complejo y las ciencias de la complejidad nos brindan elementos que nos permite cambiar paradigmas frente a como nos estamos preparando para un mundo globalizado mediado por la tecnología y sustentado en el trabajo colaborativo y  transdiciplinar. 
Encontramos en esta investigación de Pérez Lindo como conclusión a este aspecto que “El pensamiento complejo puede ser el enfoque adecuado para interpretar la diversidad, la inteligibilidad y la convergencia de los sistemas educativos. En este sentido la educación requerirá una fundamentación al mismo tiempo filosófica,  biológica, ética, pedagógica, psicológica, política, sociológica, económica y cultural de sus principios”.

       Es  importante entender que “Para construir una nueva visión compleja de los procesos educativos debemos empezar por reconocer que han entrado en crisis la idea de la realidad, la idea de la verdad, los paradigmas sobre la subjetividad, la visión de los entornos naturales y culturales, los principios que guiaban los métodos de enseñanza. El hecho de que no existan tratados sobre la educación que reflejen todos los problemas en juego es el síntoma de una desarticulación entre los cambios históricos y la teoría de la educación”. Afirmación  que justifica la importancia de seguir investigando sobre modelos que nos permitan articular las prácticas educativas con las realidades del territorio.
           Otro elemento del sistema educativo que se encuentra en esta investigación  y que sustentan  la hipótesis de que existe una  crisis en la educación la vemos en los planteamientos de; J, Bonil, M Junyent y R.M. Pujo; cuando manifiesta  que La construcción de conocimiento no escapa a la crisis. A lo largo del siglo XX la ciencia ha ido perdiendo su estatus social para pasar a estar cuestionada de forma significativa. La emergencia del concepto de tecnociencia (Sanmartín, 1992; Agazzi, 1996; Echevarría, 1998) ha dotado a la ciencia de una capacidad transformadora que va mucho más allá de la clásica finalidad de conocer el mundo. En el siglo XX conocimiento y acción van de la mano poniendo en evidencia la relación entre ciencia y valores que había negado el positivismo. Un proceso que se da en paralelo a la consolidación del concepto de sociedad del riesgo (Beck, 2002), un riesgo que ya no es azaroso o divino, como en el pasado, sino consecuencia de la acción humana. Se pone así en evidencia la incapacidad del conocimiento para hacer frente a nuevos fenómenos y preveer desastres, perdiendo de este modo su estatus en la sociedad”. Aquí podemos ver como el autor nos hace una invitación a establecer procesos innovadores fundamentados en el hacer y acordes con la forma como se está moviendo el mundo , y estas acciones deben de ser emprendidas desde un sistema educativo abierto a los diferentes cambios o mutaciones de la sociedad y haciendo buen uso del desarrollo de herramientas tecnológicas, en donde la educación mantenga el estatus de elemento transformador de la sociedad.
El mismo autor frente a la responsabilidad del subsistema que denominamos educación concluye  “Uno de los retos de la educación es dotar a la ciudadanía de los recursos que le permitan construir las oportunidades que se vislumbran en el actual contexto de crisis. El paradigma de la complejidad se constituye como una propuesta sólida para abordar dicho reto desde la educación ambiental, apostando por la ambientalización curricular. El paradigma de la complejidad emerge del diálogo entre una forma de pensar, un marco de valores y un modelo de acción que incorporan los principios de la ciencia contemporánea (estructuras, relaciones, organización, procesos...) Incorporar los principios de la complejidad a la educación ambiental comporta preguntarse cómo dichos principios hacen reconsiderar aspectos como el modelo de pensamiento, la relación entre disciplinas de conocimiento, la planificación de la acción, la relevancia de las emociones y la forma de abordar la investigación didáctica”.
Se entiende  la organización como uno de los principios de las ciencias contemporáneas y se relaciona con el conocimiento teniendo en cuanta lo planteado por, Carlos Eduardo Maldonado, cuando en su trabajo manifiesta que; “El problema de la organización del conocimiento es también un problema del conocimiento. Así, en el orden del estudio con, y el desarrollo de los sistemas complejos, las organización clásica que divide a las ciencias entre sí, y a estas con la filosofía, debería poder conducir, entre nosotros, a una organización de la ciencia de una manera diferente a como existen en la actualidad. De suyo, como es sabido, en el mundo, los sistemas complejos se estudian no tanto al interior de una Facultad, Departamento o Escuela, sino, ha exigido la creación de espacios “interdisciplinarios”, como Centros e Institutos. Esto mismo puede decirse con respecto a la organización en el estudio de las ciencias de la vida. Aquella universidad, en el país, que logre un trabajo sistemático de investigación y enseñanza de ciencias de la complejidad, así como de divulgación, publicaciones, tendrá hacia el futuro una seria ventaja comparativa con las demás. Esto mismo puede decirse con respecto a sectores económicos, financieros, industriales y comerciales que puedan interpretar y apropiarse de manera creativa la dinámica no-lineal. Esta idea implica una auténtica política educativa, política de conocimiento y de innovación.
Es importante entender el concepto de pensamiento complejo ya que es desde las formas como se estructura el pensamiento  como se puede  enfrentar la emergencia de teorías dentro de  un sistema complejo, y aquí se menciona a J, Bonil, cuando  manifiesta que “El pensamiento, desde la complejidad, se encuentra en constante construcción a partir de la interacción permanente con su entorno. Es un pensamiento que dialoga entre el todo y las partes, que entiende los antagónicos como complementarios desde una perspectiva no reduccionista. Integra la creatividad como diálogo entre imaginación y racionalidad. Permite ir de aquello que es local a lo global sin perder de vista la vinculación entre los dos elementos como partes de un todo. Un pensamiento que analiza los fenómenos desde el principio sistémico entendiendo que los hechos se explican desde la relación entre multitud de causas y efectos. El pensamiento complejo aparece como una forma articuladora de organizar el propio pensamiento y de elaborar respuestas a las preguntas y los retos que le presenta el contexto”.

 Otro aporte a la reflexión la podemos tomar de Carlos Masse cuando plantea la crisis haciendo un estudio desde lo que denomina la sociología de la educación  fundamentado en algunas de las corrientes contemporáneas más conocidas tales como el funcionalismo tecno-económico y la teoría del capital humano, el funcionalismo reformista, educación e igualdad de oportunidades, la teoría credencialista de Randall Collins, la teoría de la reproducción de Bordieu y Passeron, la sociología de las clases, códigos y el control de Bernstein, educación y reproducción económica o del marxismo y sociología de la educación, Althusser y la educación como aparato ideológico del Estado, la teoría de las redes escolares de Baudelot y Establet, la teoría de la correspondencia y su revisión (Bonal 1988).
Más recientemente, a partir de los años ochenta surgen nuevos paradigmas: el “paradigma interpretativo” en la sociología de la educación, el interaccionismo simbólico en la sociología de la educación, la sociología del currículum, teoría de la producción cultural y resistencia, la de la hegemonía y resistencia en la educación; las dimensiones de género y etnia; las formas de transmisión del sexismo en la escuela; y la escuela y educación multicultural. Pero qué decir de “los patitos feos de la educación”: la educación especial, la educación a los discapacitados; tan olvidados de la llamada investigación educativa, pues ésta pone mayor atención en los niveles masivos, en donde mayor presupuesto existe para la definición y evaluación de las políticas públicas, para “vender” proyectos que prometen soluciones a lo insolucionable.
Posteriormente la sociología de la educación ha constituido nuevos paradigmas: la sociedad de la información y la relación entre educación y empleo, la sociología de la política educativa y la de la educación y atención a las diferencias (Bonal 1988).

Teniendo en cuanta los anteriores estudios Carlos Massi afirma que  En concreto se pretende a partir de la búsqueda de los fundamentos de estas perspectivas que abordan a la educación, convencer de la necesidad de una proposición más abierta, con una visión de complejidad, pero con los recursos epistemológicos y gnoseológicos de la dialéctica crítica, para la problematización de lo que se ha de investigar. Por lo que aquí partimos de una articulación transdisciplinaria de los distintos niveles que se relacionan con cualquier campo educativo, como articulación compleja, es decir, como una visión lo más abierta al mundo en desarrollo, como lo ha definido E. Morín, no como completad reduccionista, sino desde una visión hologramática, y por ello más duradera y general para el abordaje de los distintos problemas específicos de la educación. Carlos Federico Bernardo Loureiro plantea un sistema educativo que describe  dentro del marco de la complejidad como; “una praxis educativa que es en sí cultural e informativa, pero fundamentalmente política, formativa y emancipadora y por lo tanto, transformadora de las relaciones sociales existentes. Al decir emancipadora, se quiere destacar, el sentido propuesto por Adorno (2000), como un movimiento colectivo e individual, de liberación consciente y de superación de las formas de alienación material y simbólica.
Educar es emancipar a la humanidad. La acción emancipatoria es el medio por el cual rompemos con la barbarie del modelo vigente de sociedad y de civilización, en un proceso que parte del contexto societario en que nos movemos, del ‘lugar’ ocupado por cada sujeto, estableciendo experiencias formativas, escolares o no, donde la reflexión crítica y la problematización, apoyadas en una acción consciente y política, propician la construcción de su dinámica. Entendiendo que, solamente existe democracia substantiva en sociedades formadas por sujetos emancipados, en condiciones materiales y racionales de libre elección.

Se entiende que la complejidad se presta más a una educación emancipadora porque favorece la reflexión de lo cotidiano, el cuestionamiento y la transformación social, en cuanto que la holística, al proponer el consenso de una pedagogía que se basa en la armonía y la unidad, acaba por estimular la domesticación y la adaptación.”
Los administradores de la educación, los maestros y profesores, se enfrentan en la realidad cotidiana con problemas concretos que los vuelven pragmáticos, escépticos o resignados. Muchos olvidan que el proyecto de la “instrucción pública” que fuera inventado en el curso de la Revolución Francesa en 1792, proponía crear una educación que sustrajera a los alumnos de la cultura de sus padres para prepararlos para una República fundada en el conocimiento científico y en el respeto de los derechos humanos, una República igualitaria que no existía. Por lo tanto, su proyecto educativo significaba formar individuos “inadaptados” al sistema vigente porque los preparaba para un mundo nuevo. Los sistemas educativos modernos crecieron entre estas dos perspectivas: la pragmática de la gestión cotidiana de las escuelas y la utópica de nuevas actitudes y conocimientos. Y pese a todas las contradicciones la educación moderna creó nuevos ciudadanos, más autónomos, más libres, más instruidos, más conscientes de sus relaciones sociales.

David Deutsch sostiene que : ”Si el conocimiento ha de seguir creciendo de modo que, aparentemente, no tiene límites, y, a pesar de ello, nos encaminamos hacia un estado en el que sea posible para los seres humanos comprender todo lo comprensible, la profundidad de nuestras teorías debe crecer con la suficiente rapidez para que resulte factible. Desde esta perspectiva podemos concluir que la construcción de teorías sobre el conocimiento y sobre la cambiante realidad se ha convertido en una de las tareas centrales del sistema educativo.

9/04/2018

PROBLEMA DE LA EDUCACION EN COLOMBIA

DIALOGO INTERCULTURAL
José Manuel Castelblanco arenas


Uno de los problemas fundamentales de la educación en Colombia es que se sigue con la idea obtusa de que su principal función es transmitir conocimientos, preguntas y respuestas correctas, más que asegurar la comprensión y aplicación o uso activo del conocimiento, ha crecido de modo desmedido una tendencia de los educadores a sobrevalorar el fenómeno del aprendizaje, y ello ha provocado una serie de problemáticas, tanto en la actualización de los recursos docentes, como en la metodología didáctica a implementar en las aulas escolares. El concepto de aprendizaje se genera desde la raíz del ideal educativo, lo obvio necesita ser reiterado: No puede haber educación sin aprendizaje. Aprendizaje es la condición necesaria, empero tal vez no suficiente, de todo proceso educativo, y esto es muy importante plantearlo desde la óptica que nos plantea Echeverri de establecer unas técnicas del lenguaje o de comunicación en donde los investigadores en pedagogía y los docentes compartas experiencias y por tanto conocimiento, en donde se tengas en cuenta no solo la historicidad de los fenómenos pedagógicos mundiales y locales sino la subjetividad de los docentes, subjetividad fundamentada en los saberes del educador, saberes no únicamente desde su disciplina como tal, sino desde los saberes pedagógicos que lo relacionan con el mundo, esto es lo que podríamos denominas como las funciones de las corrientes pedagógicas contemporáneas .
Las corrientes pedagógicas contemporáneas responden al reclamo social de una formación que les permita a los sujetos resolver problemas de diferente índole de forma autónoma, esto significa, poder enfrentar la búsqueda de soluciones, encontrar una respuesta y tener algún control sobre ésta, dado que en la mayoría de los casos, los problemas que se presentan implican encontrar respuestas nuevas a preguntas también nuevas. Por ejemplo, en la educación tradicional, las viejas soluciones responden de manera simplista o mecánica a las demandas sociales: a mayor número de solicitudes de ingreso de estudiantes, más instalaciones construidas y, por ende, más burocracia. Con esta lógica se sigue reproduciendo un modelo que ha mostrado su insuficiencia al concebir la enseñanza más para sí misma que para apoyar los requerimientos de formación de la sociedad, en lo general, y de cada una de las personas.
Podemos afirmar que la pedagogía aún no posee un territorio suficientemente diferenciado de las demás ciencias sociales y/o humanas, cuyo objeto es también el hombre cultural, aunque no puede excluir sus relaciones con el hombre natural.
El paradigma de la llamada “Escuela Nueva” fue un movimiento pedagógico heterogéneo iniciado a finales del siglo XIX. La escuela nueva, llamada también escuela activa, surge como una reacción a la escuela tradicional y a las relaciones sociales que imperaban en la época de ésta. Se constituye en una verdadera corriente pedagógica, en una propuesta educativa de nuevo perfil, quizás cuando al finalizar la primera guerra mundial, la educación fue nuevamente considerada esperanza de paz. Pese a que sus orígenes son más remotos, el movimiento encontró su mayor auge en tiempos bélicos, por lo que su ánimo renovador de la enseñanza es característico, además de fundamentar gran parte de sus planteamientos en la psicología del desarrollo infantil. Para algunos estudiosos llegó a ser como una revolución copernicana en la educación. De esta manera, la nueva educación tendría que ser capaz de formar a los individuos para la paz, la comprensión y la solidaridad.
El maestro será pues un auxiliar del libre y espontáneo desarrollo del niño. La autodisciplina es un elemento que se incorpora en esta nueva relación, el maestro cede el poder a sus alumnos para colocarlos en posición funcional de autogobierno que los lleve a comprender la necesidad de elaborar y observar reglas. La función del educador será descubrir las necesidades o el interés de sus alumnos y los objetos que son capaces de satisfacerlos. Los representantes de esta escuela están convencidos de que las experiencias de la vida cotidiana son más capaces de despertar el interés que las lecciones proporcionadas por los libros. Se trata de hacer penetrar la escuela plenamente en la vida; la naturaleza, la vida del mundo, los hombres, los acontecimientos serán los nuevos contenidos. En consecuencia, si hay un cambio en los contenidos, debe darse también un cambio en la forma de transmitirlos, así que se introdujeron una serie de actividades libres para desarrollar la imaginación, el espíritu de iniciativa, y la creatividad. No se trataba sólo de que el niño asimilara lo conocido sino que se iniciara en el proceso de conocer a través de la búsqueda, respetando su individualidad.
A pesar de que sus principales representantes mantenían diferencias sustantivas, tanto en sus concepciones sobre la educación, sobre el niño, sobre la naturaleza social de la institución escolar, como en el contexto político y sociológico en que se desarrollaron cada una de las escuelas pertenecientes al movimiento, existen correspondencias significativas entre ellos. Entre los representantes más destacados de esta nueva corriente pedagógica se encuentran: Rousseau, Pestalozzi, Tolstoi, Dewey, Montessori, Ferrieri, Cousinet, Freinet, Piaget. Claparede y Decroly (Palacios, 1999).

9/13/2017

PARADIGMAS QUE ENFRENTAMOS LOS DOCENTES CON LA INCLUSIÓN DIGITAL EN LA EDUCACIÓN
(Por qué es importante innovar en educación)

José Manuel Castelblanco Arenas  

Históricamente en busca de dar solución a diversos problemas e inquietudes sobre las mutaciones en la sociedad el ser humano ha permanecido en una constante innovación de propuestas científicas y tecnológicas que han mejorado su condición de vida pero que también han demandado nuevas necesidades y por tanto nuevas intervenciones. Si la educación es un elemento importante de estas transformaciones es importante pensar como los docentes en este recorrido han trasformado sus maneras de llegar a las nuevas generaciones haciendo un adecuado uso de nuevas herramientas que la tecnología ha puesto a su disposición y que denominamos herramientas WEB.

En Colombia  la misión científica, educación y desarrollo afirmo “Un maestro desactualizado que transmite año tras año discursos pedagógicos vetustos, no permiten el avance de la ciencias, petrifican el conocimiento y van en contravía del desarrollo”, hoy 20 años después y teniendo en cuanta que las brechas en términos de calidad  educativa que presenta  Colombia con el resto del mundo académico siguen aumentando, nos debemos de preguntas ¿Cuáles han sido los avances en materia de modelos y estrategias pedagogías que han permitido el desarrollo de la educación en nuestras instituciones de educación?, ¿estamos preparados los docentes en la implementación y uso de herramientas tecnológicas acordes con los cambios en la cultura escolar de los jóvenes?

Palabras claves: WEB, REDES SOCIALES, APRENDIZAJE COLABORATIVO, COMPETENCIAS DEL NUEVO DOCENTE.

Partimos de la reflexión en donde Peter Drucker (2002) afirma que “La gerencia del siglo XXI se caracteriza por el incremento de la productividad del trabajador del conocimiento” de aquí nace la pregunta si es el docente el gerente de ese conocimiento, cuál es su papel en la labor de recibir, procesar, distribuir información y motivar conocimiento.

Todo lo anterior debemos analizarlo teniendo en cuenta que en el mundo moderno todo se  complejiza entendiendo complejizar como la capacidad de ser capaz de analizar un problema tomando elementos multidisciplinares que den respuesta a las transformaciones de la sociedad, no debemos apartarnos que la pedagogía es un elemento fundamental de un sistema educativo que  debe adaptarse a los cambios sociales producidos por múltiples factores, entre el que se destaca el desarrollo tecnológico, para lo cual la educación se debe centrar en la generación de mayores niveles de competitividad, fomentando la  aplicación de la ciencia y la tecnología en función del desarrollo social a partir de crear la necesidad de desarrollar en los alumnos habilidades para formar ciudadanos con un espíritu científico, con pensamiento abstracto bien desarrollado, con capacidad de trabajar cooperativamente, con voluntad de saber, amor por el conocimiento y disciplina de trabajo, con pensamiento crítico y creativo en todas las áreas del saber humano, con competencias necesarias para la participación democrática, con competencias básicas para la reflexión y la argumentación ética. Una tarea compleja que me lleva a pregunta  si es posible la concatenación de las ciencias sociales y las ciencias naturales en una “ingeniería de lo social” fundamentada en la teoría de la complejidad.

 Lo anterior requiere que la educación se enmarque dentro de una teoría emergente, “La teoría de la complejidad, que engloba la teoría de los sistemas adaptativos complejos, la dinámica no lineal, la teoría de los sistemas dinámicos, la teoría del no equilibrio y la teoría del caos, que ha sido descrita como la tendencia científica dominante surgida en la década de 1990, un aporte capaz de explicar cualquier sistema complejo en función de unas pocas reglas (Lewis 1992), o de acometer los problemas inabordables de la ciencia social; un saber a la altura de los tiempos, una genuina nueva ciencia (Wolfram 2002), la próxima gran revolución científica (Sprott 1993), la gran idea del momento (Mc Glade 2003), una fuente de discernimiento que afectara la vida de todos los que viven en el planeta (Brockman 2000), un giro en la concepción del mundo(Dent 1999), un modelo que cambio la dirección de la ciencia para siempre (Strogats 2003), y una revolución solo comparable a la teoría de la relatividad o a la mecánica cuántica (gleick 1987). Pero también se la considera una moda pasajera que ha recibido más promoción de lo que se merece (Sardar y Ravetz 1994), un bluff que pretende resucitar una ciencia moribunda a fuerza de superlativas e hipérboles, y una empresa abocada al fracaso que no ha dicho nada acerca del mundo, que sea a la vez concreto y sorprendente (Horgan 1996)”[1]. La anterior reseña del concepto de complejidad se convierte en un reto ¿en dónde está la realidad?, si la única verdad en estos momentos es que la ciencia de la complejidad constituye un espacio de investigación en crecimiento, todavía no existe nada que se asemeje a una teoría unificada o a un conjunto de acuerdos sustanciales entre la comunidad científica.

Si lo anterior encierra el concepto de innovación en donde  innovar es un camino estratégico para responder a las mutaciones de la sociedad, significa una transformación cultural de las formas como administramos y producimos conocimiento, qué significado tiene eso que debe de ser una prioridad para un docente  que es lo de aprender a aprender para enseñar a aprender y si esto está acorde con la necesidad de estar al día con el uso de las nuevas herramientas que nos ha proporcionado la tecnología,  las herramientas WEB.

 La evolución de la tecnología en los últimos  40 años nos ha suministrado una serie de avances tale como  software, internet, potentes banda ancha, video, fibra óptica, wiffi, contenidos multimedia, aulas virtuales, etc.,  esto sumado a las nuevas tendencias  pedagógicas tales como la multi-inteligencia propuestas por Howard Gardner “La inteligencia no es una sola, sino que existen tipos distintos. Nuestro sistema para implementar las Inteligencias Múltiples está dedicado a estimular las potencialidades en los niños y los jóvenes  en un clima activo y afectivo como lo exige el siglo XXI”,  la  inteligencia emocional de Peter Salovey que contempla “la capacidad de controlar y regular los sentimientos de uno mismo y de los demás y utilizarlos como guía del pensamiento y de la acción”, el aprendizaje colaborativo como un actividad fundamental en un proceso enseñanza aprendizaje sustentado en la afirmación en que "comprender una mente ajena y comprenderse a sí mismo en el interior de esa capacidad" (García Carrasco, 1999) y  el conectivismo  que es una teoría del conocimiento y del aprendizaje desarrollada por George Siemens ampliada por Stephen Downes que trata de describir cómo se produce el aprendizaje del ser humano en contacto con Internet y las redes sociales.

 Esto nos obliga a pensar en un elemento complejo que une diferentes disciplinas para dar razón a una sociedad inundada de información, ávida de conocimiento e interconectada con el mundo,  que nos invite  a cuestionarnos  sobre como los educadores deben asumir retos de cambio  y repensar sus prácticas pedagógicas en donde  la pedagogía se entienda como el saber propio de los profesionales en educación y que dan sentido a los que hacen, repensar las practicas  pedagógicas  significa  preguntarnos  sobre  que uso hacemos de las herramientas  tecnológicas;  nos hemos de preguntar también como son hoy en día las dinámicas culturales de los jóvenes del mundo o por lo menos  nuestros alumnos y por tanto como estamos comunicándonos con ellos y que les estamos enseñando, estamos preparados para atender a las realidades y las dinámicas que la tecnología ha impuesto en nuestros jóvenes.

Identificamos a la juventud como un conglomerado poblacional definido en términos de la edad, por el consumo frente a las llamadas industrias culturales, o por su condición de pre-funcionalidad (cómo se están preparando para ser en el futuro), desconociendo la emergencia de las culturas juveniles como fenómeno social, que invita a pensar la juventud como actores sociales y culturales activos, con intereses y  racionalidades, éticas, estéticas y sentidos de vida particulares, que deberán ser estudiados y tenidos en cuenta al momento de pensar una iniciativa educativa pensada para ellos, permanentemente cambiante, dinámica, esperanzadora, innovadora, una escuela acorde a los tiempos  y el contexto de los jóvenes.

Es importante tener en cuenta que las herramientas que no brinda la tecnología en donde las acciones de apropiación de estas por parte de docentes y alumnos son las que pueden marcas la diferencia e inducir a la generación de ambientes de aprendizaje  agradables, ricos en información y contenidos  de interés para los educandos, no las podemos dejar de lado o desconocer;  Alan Freddy Carrasco Dávila afirma “Las tecnologías de la información y comunicación están cambiando las formas de trabajo, los medios a través de los cuales las personas acceden al conocimiento, se comunican y aprenden. Por ello, resulta paradójico cómo dentro de una institución educativa se puede estar investigando con los últimos procesos y herramientas científicas al mismo tiempo que se sigue "enseñando" con una tecnología convencional; esto es debido, a la escasa formación del profesorado respecto al conocimiento y uso de la tecnología, además de existir problemas relacionados con la actitud de los profesores hacia los nuevos medios. Se puede decir que, sin una adecuada formación del profesorado, no es posible desencadenar la "revolución tecnológica" que la escuela está demandando”. Una gran preocupación que debe resolver los profesionales de la educación es entender que el conocimiento es plano hoy en día con la incursión del internet, por tanto ¿cómo hacemos a nuestros alumnos competitivos en un mundo globalizado haciendo buen uso de las nuevas tecnologías?

La Educación ha tenido muchos cambios en la contemporaneidad, esto ha traído como consecuencia cuestionar el ¿Cómo se Enseña? Se han roto viejos paradigmas en cuanto al saber científico y por supuesto de que manera ese saber hace parte de la pedagogía, Son muchas las causas que han hecho que se redefinan estos conceptos, hoy se habla de aparición de nuevas culturas, la escuela en otros espacios, el reordenamiento de nuevas sociedades emergentes que con sus prácticas educativas y políticas diversas han distorsionado el proceso educativo, volviéndolo un instrumento para pretensiones de unos pocos, y es aquí en donde se da valor a las prácticas de formación docente que no solo deben incentivar el derecho a ascender en el escalafón, deben tener un efecto en la práctica educativa, decreto 709 de 1996.

Con todas estas variables que introducen a la pedagogía como ciencia en el mundo de la complejidad conformada por múltiples disciplinas de las cuales en su gran mayoría no han sido resueltas o no tienen claridad de su función, muchos autores contemporáneos se atreven a afirmas que el mundo de la educación entro en crisis, ya que la estructura tradicional o formal en la que se inspiró la escuela “NO RESPONDIO”, a los nuevos retos que pretenden las políticas educativas, estas usan otras maneras que buscan la manipulación del conocimiento, equilibrándolo, dando opciones, usando tecnologías, llegando a espacios donde las políticas no pueden ser iguales debido a su cultura, debido a la diversidad y potencial que existe en nuestro territorio y sobre todo que los investigadores en pedagogía y los maestros no han encontrado un lenguaje común en donde confluyan sus teoría con  las prácticas pedagógicas.

Uno de los problemas fundamentales de la educación es que se sigue con la idea obtusa de que su principal función es transmitir conocimientos, preguntas y respuestas correctas, más que asegurar la comprensión y aplicación o uso activo del conocimiento, ha crecido de modo desmedido una tendencia de los educadores a sobrevalorar el fenómeno del aprendizaje y ello ha provocado una serie de problemáticas, tanto en la actualización de los recursos docentes, como en la metodología didáctica a implementar en las aulas escolares. El concepto de aprendizaje se genera desde la raíz del ideal educativo, lo obvio necesita ser reiterado; No puede haber educación sin aprendizaje y debemos entender el aprender como la acción que nos permite el cambio.

 Aprendizaje es la condición necesaria, empero tal vez no suficiente, de todo proceso educativo y esto es muy importante plantearlo desde la óptica que nos plantea Echeverri de establecer unas técnicas del lenguaje o de comunicación en donde los investigadores en pedagogía y los docentes compartas experiencias y por tanto conocimiento, en donde se tengas en cuenta no solo la historicidad de los fenómenos pedagógicos mundiales y locales sino la subjetividad de los docentes, subjetividad fundamentada en los saberes del educador, saberes no únicamente desde su disciplina como tal, sino desde los saberes pedagógicos que lo relacionan con el mundo, esto es lo que podríamos entender como las funciones de las corrientes pedagógicas contemporáneas.

El saber pedagógica nos  debe permite  entender que la evolución de la tecnología  nos proveen las redes sociales, entendidas estas como espacios virtuales dentro de la web donde se genera interacción social entre los usuarios, esto  implica integración entre la comunidad educativa alumnos, padres,  docentes, de una institución de una ciudad, de un país y con el mundo entero, esto posibilita  aceptar amigos, contactar amigos,  enviar y recibir mensajes, tener  chat, compartir información textual ,visual o audiovisual, esto es la interacción de herramientas que denominamos web es conectarnos con el mundo y por ende con el conocimiento es aprender a trabajar en equipo colaborar en la  construcción  conocimiento entendiendo las teorías del conectivismo. 

Desde el 2004 las herramientas Web 2.0 emergen como una generación de recurso de internet, servicios como redes sociales, páginas web, blog, etc.   nos permiten intercambiar contenidos, videos, fotos, documentos, etc., a través de la red con la intención de fomentar la colaboración y el intercambio entre los usuarios.
En la web nos encontramos con usuarios, servicios y herramientas,  que  nos permiten propiciar la participación y la comunicación entre múltiples usuarios y con interese comunes, por ende debemos entender las  redes sociales como punto de partida para que repensemos las prácticas educativas tradicionales, teniendo en cuanta las característica de la web, como es el punto de intersección  entre los internautas, debemos fomentar y atrevernos a explorar el concepto de aprendizaje colaborativo virtual como un proceso social de construcción de conocimiento, entre un grupo de individuos con interese comunes que intercambian conceptos, destacando de este proceso que aquí cada individuo aprende más de lo que posiblemente podría aprender por si solo, producto de la interacción con los diferentes miembros del grupo a esto en términos pedagógicos se denomina  co-construcción de conocimiento.
Otros logros con este tipo de trabajo son; tareas grupales, motivación y enriquecimiento del trabajo, dinámica grupal, cercanía, mejoramiento de relaciones interpersonales y personal, incentiva el pensamiento crítico disminuye la individualidad, aumenta la autoestima; para esto si se habla del aprendizaje colaborativo la función de un docente se debe fundamentar en instrucciones claras y precisas sobre cómo usar el sistema primero que todo para así construir elementos de confianza entre los usuarios en el uso de este sistema; fomentar la cohesión del grupo por medio de actividades que creen unos vínculos de confianza entre los diferentes integrantes del grupo motivando la participación de todos los integrantes de una manera activa; animar a los participantes a que participen de la discusión,  reconocer y motivas diferentes estilos de aprendizaje, no pretender hacer conclusiones en donde impida tener la participación de todos los participante y hacer una realimentación efectiva  de cada una de las diferentes inquietudes u opiniones de los miembros del grupo, promover la independencia entre los participantes haciendo que cada uno se responsabilice de la construcción de su aprendizaje, esto es lo que se denomina Comunidades de aprendizaje. “Grupo de personas que aprenden usando herramientas comunes en un mismo entorno, ejemplo un aula presencial transportada a la red con todos los elementos y herramientas que esto permite”

 Cuales deben de ser las Competencias de los profesores que en esta nueva modalidad su nombre ha mutado a tutores:
Romper paradigmas significa que debemos de repensar el proceso de enseñanza aprendizaje que se establece siempre en ámbitos de relación, entendido como circunstancia que sirve de unión, como conexión o contacto entre los elementos personales que configuran este proceso, (profesor/alumno), y entre estos y el resto de elementos de dichos procesos (contenidos, actividades, recurso, evaluación, etc.). el mundo moderno nos plantea que es necesario reflexionar sobre la importancia de la labor docente  como agente de cambio, básicamente en actitud, en favor de los estudiantes, en saber orientar a sus necesidades para que ellos mismos con todas sus capacidades creativas innovadoras, investigativas, sociales, filosóficas e inspirativas generen sus propias ideas, (Gardner, 1998), que se vuelvan metacomplejos de su realidad y de su contexto, aprendan a actuar con conciencia y reconocer sobre lo que están aprendiendo en su interacción con el alumno, el aula y su entorno social (Osicka, 2004) Esto significa más que una simple conversación, es capacidad de descubrir su propio ser (Bourdieu, 2001), su yo metacomplejo que quiere respuestas y no simple reproducción del conocimiento; donde nadie tiene el conocimiento, tan solo verdades relativas.

Teniendo en cuenta la profunda crisis de la pedagogía, es un reto para ésta ciencia el asumir el compromiso o responsabilidad social de romper paradigmas, y desde una mirada compleja, se requiere de que las diferentes entidades de educación en el mundo se planteen modelos curriculares que tengan por objetivo fundamental dar respuesta a las importantes demandas y desafíos educativos de un mundo global, diverso e interconectado, modelos competentes que forme, promueva y movilice al maestro como profesional crítico e innovador. En concreto, como un profesional del aprendizaje en y para la sociedad del conocimiento.

Esto significa como lo plantea el profesor Juan Carlos Orozco en su ensayo Educación superior de alta calidad para interactuar en la sociedad del conocimiento. “Necesitamos con urgencia inaplazable preparar nuestro contingente humano para esa sociedad del conocimiento en la cual estamos inmersos y a la cual seguiremos perteneciendo. En la medida en que nuestro talento humano este suficientemente preparado científica y técnicamente, con la formación humanista y con los valores que le permitan navegar con suficiencia en este mar de cientificidad, competitividad y tecnicismo se contara con profesionales que dispongan de criterios para hacer lo que deben hacer, para juzgar lo no convenirte para la comunidad, para asumir que el hombre es el motor y objeto del desarrollo y que todos nuestros esfuerzos deben estar encaminados hacia el mejoramiento y calidad de vida de hombres y mujeres, que todo lo que hagamos debe estar orientado hacia el bienestar de la comunidad y no de unos solos”, es atreverse a innovar y a entenderse como un verdadero profesional de la educación, que asume los retos de un mundo mutante,  es asumir la responsabilidad de hacer de una aula de escuela o de un aula virtual un lugar de cambio y transformación social.

 Humanizar la escuela en estas nuevas formas de enfrentarla implica no olvidar las competencias necesarias  que se deben de  tener en cuenta para entender el entorno del joven, como elemento fundamental su espacio, su cuerpo, su geografía, en conclusión su territorio y lo que esto significa, sin lo anterior no podemos pasar a tratar de imponer de cualquier manera estas   nuevas metodologías con contenidos multimedia, para ello el docente debe de desarrollar  habilidades instrumentales así con también competencias emocionales  y empatía con el dicente, una persona que pase de solo enseñar a acompañar  y a guiar; ya que  no basta saber de las herramientas tecnológicas adecuadas,  sino hacer uso diario de las mismas, un buen profesor no es el que produce material didáctico sino el que conoce y hace uso en el momento adecuado del material que se encuentra a disposición.

Lo anterior requiere de una flexibilidad curricular que técnicamente también engrane en el sistema, de acuerdo con Álvarez (2007), puede ser asociada con distintos elementos, de tal manera que es posible hablar de una flexibilidad en los contenidos (actualización constante con respecto a los avances científicos, tecnológicos y culturales, así como con las características de los estudiantes), flexibilidad en el avance (permite al alumno cursar asignaturas en función del tiempo con el que dispone) o flexibilidad por área de formación (dedicar o elegir más créditos de acuerdo con un área de interés). Por su parte, Díaz Barriga señala tres modos de flexibilización: total, mediana regulada y baja o tradicional. Este esquema de flexibilización abarca desde un plan de estudios con materias abiertas a toda la institución o a todas las áreas comunes de una disciplina, hasta aquel plan de estudios que considera solamente unas cuantas materias optativas, con esto vemos que podemos considerar modelos curriculares flexibles a partir de la implementación o uso de las herramientas que nos brindan las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones tic”s
El futuro es hoy, internet ha hacho el mundo plano y globalizado por lo tanto debemos de dar a los jóvenes herramienta para ser competitivos en este mundo, las tecnologías y las metodologías han cambiado, pero especialmente han cambiado las personas, sus habilidades en la comunicación digital y las formas de aprendizaje, por lo que es urgente que se implemente una política en donde sea necesario una Certificación de los docentes en competencias digitales.

BIBLIOGRAFÍA

REYNOSO, Carlos. Complejidad y caos. Una exploración antropológica. Colección complejidad Humana. 2006. P. 11

Beatriz, S. y Pérez, Y. (2008). Nuevos paradigmas en la gestión en un cambio de época: de la era industrial a la era del conocimiento, los retos derivados de la globalización. Ciencias de la información, vol. 39, no. 1, abril 2008.

Castells, M. (1999). La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura. Vol I: La sociedad Red. México: Siglo Veintiuno Editores.